Flotabilidad
El índice de flotabilidad de una persona no es proporcional a su peso, y hay que tener en cuenta otros parámetros adicionales.
Para simplificar, empezaremos con una persona sin tabla de surf. Una persona que pese 90 kg, por ejemplo, tendrá a veces un índice de flotabilidad mucho mayor que alguien que pese 50 kg.
La relajación, un factor determinante
De hecho, entrará en juego un factor decisivo: la experiencia de cada persona con el agua y su capacidad para relajarse en contacto con ella, para moverse suavemente sin tensar todos los músculos. Por ejemplo, alguien que ha estado acostumbrado a jugar en el agua y a las olas desde que era muy pequeño, o que no tiene miedo a entrar en contacto con el agua, podrá mantenerse relajado y su cuerpo flotará mejor en consecuencia.
Por otra parte, una persona que no esté acostumbrada al medio acuático a veces tenderá a ponerse rígida en lugar de dejarse llevar, y por tanto gastará mucha más energía intentando estabilizarse en la superficie del agua. El equilibrio es un proceso sensorial más que analítico, y tienes que dejar que ocurra. De ahí el valor de tomar clases de surf para mejorar tu soltura acuática, siempre que estés preparado para surfear con una tabla estable que te ayude a relajarte. Los instructores de surf no dan a sus alumnos una tabla grande para castigarles, sino para ayudarles a aprender.
En resumen, algunas personas “flotan” mejor que otras. Por supuesto, esto es sólo una imagen, porque los trajes de neopreno y las tablas de surf mantienen a los surfistas en la superficie del agua. Es más, cuando aprenden a surfear, los principiantes suelen ir cerca de la orilla, donde pueden hacer pie con seguridad.
Sin embargo, la capacidad de cada alumno para moverse en equilibrio sobre su tabla de surf estará condicionada por este “índice de flotabilidad”. Por tanto, la velocidad de aprendizaje dependerá menos de una fuerza muscular impresionante que de la flexibilidad y la relajación muscular.
Traducción de una cita del legendario Duque Kahanamoku:
“Donde el levantador de pesas se hunde como una piedra, flota la delicada flor del frangipani.


