Para aprender a remar, tienes que remar
Puede sonar a perogrullada, pero es imposible mejorar tu remo si no es remando. Nadar no es suficiente, porque la posición sobre la tabla de surf exige otras cadenas musculares además del crol.
Enseñanza con cochecitos
El enfoque del cochecito produce surfistas que no saben remar. Muchos alumnos tomaron sus primeras clases de surf en países exóticos como Bali, Costa Rica o Sri Lanka. Allí, los instructores de surf, cualificados o no, ponen a alumnos que no tienen conocimientos básicos en la posición de surfistas experimentados, conduciéndoles a olas de aguas profundas. Sin enseñarles lo básico, sus guías les empujan a olas de distintos tamaños, para que descubran rápidamente la emoción del surf. Este enfoque considera al cliente como un turista al que hay que satisfacer inmediatamente, no como un aprendiz que ha venido a aprender.
Los alumnos que han aprendido en condiciones perfectas, utilizando este tipo de enseñanza, tienen la impresión de que saben surfear porque ya se han deslizado sobre olas reales. El problema es que, al ignorar ciertas etapas del proceso de aprendizaje, como el remo, la lectura de las olas, la colocación en línea y las reglas de prioridad, que te ayudan a convertirte en un surfista autónomo, este método de enseñanza “divertido sin esfuerzo ” da a estos alumnos la ilusión de que saben surfear.
Cuando un monitor titulado por el Estado francés se hace cargo de ellos en la costa de las Landas, por ejemplo en Hossegor, a menudo se asombra al comprobar que no dominan el remo ni la toma de olas y tienen grandes dificultades para salir al mar. Hay una gran diferencia entre su nivel imaginado y su nivel real.
Remar para independizarse
Los puntos de surf de la región de Las Landas tienen características topográficas específicas que los hacen exigentes. Los bancos de arena y las baïnes cambian de hora en hora, de día en día y de mes en mes, la corriente es un parámetro a tener en cuenta y la barra es difícil de pasar en cuanto aumenta el oleaje. En resumen, en este contexto, los surfistas deben tener un mínimo de bagaje técnico y muscular para poder llegar a la formación y coger olas huecas.
Por supuesto, una vez más, el instructor puede ayudarles a pasar la barra y empujarles; el problema es que nunca aprenderán a moverse, remar, elegir una ola o intuir el momento adecuado para despegar. Así que te recomiendo que les dejes usar los brazos y experimentar por su cuenta, aunque siempre debes acompañarles mar adentro para darles confianza y ayudarles.
Para remar con eficacia, necesitas estar relajado y tener una amplia gama de movimientos, ser una ballena en lugar de una sardina. Un exceso de movimientos cortos y excitados de los brazos no te hace moverte más rápido, sino todo lo contrario. Como en la natación, no aprietas los dedos, la mano está relajada y los dedos en posición natural.
También necesitas una buena forma física cardiovascular, porque el surf requiere resistencia, así como esfuerzos explosivos al coger una ola. Para coger una ola, tienes que ser capaz de variar tu ritmo de remada, pasando de una remada relajada y completa a brazadas más rápidas y potentes. Luego pasamos a otro tema, el de la lectura de las olas, el timing y las sensaciones corporales, que te permiten remar y levantarte en el momento adecuado, con la intensidad adecuada, para lograr el take-off ni demasiado pronto ni demasiado tarde.
En resumen, aprender a remar es una etapa esencial. Para un aprendiz es satisfactorio poder remar sin ayuda, en aguas profundas, y ser capaz de gestionar su esfuerzo a lo largo del tiempo. Si no lo consigue, necesitará un ayudante que le arrastre mar adentro y le empuje a través de las olas durante el resto de su vida.


