La importancia de un buen calentamiento
A excepción de los atletas de alto nivel, la mayoría de los surfistas habituales esperan a lesionarse o a desarrollar dolor de cuello o de articulaciones antes de calentar.
Las tensiones que el surf ejerce sobre el cuerpo no son evidentes a primera vista. En primer lugar, la postura al remar produce un ligero arco que ejerce tensión sobre las vértebras lumbares y cervicales.
Las articulaciones del hombro también se movilizarán con el remo y estarán sometidas a tensiones debidas a imprevistos durante la sesión. El hombro se encontrará a veces un poco más allá de su amplitud articular, durante una caída o para agarrarse a la tabla al pasar por una ola, y estos errores posicionales pueden provocar desgarros musculares.
Restricciones subestimadas
Por supuesto, remar en sí mismo es una forma de calentamiento. Pero el surfista medio está excitado, impaciente por salir al mar y empezar a coger olas, así que pronto se ve obligado a aumentar la intensidad de la remada y a realizar patos, un truco que ejerce mucha presión sobre los hombros.
El surfista olvida otro parámetro: las sesiones de surf someten al esqueleto a tensiones de larga duración. La mayoría de los problemas de espalda que aparecen tras diez o veinte años de surf podrían haberse evitado o reducido cuidando tu cuerpo, calentando, estirando y prestando atención a tu dieta y estilo de vida, tanto antes como después de surfear.
Las caídas en el agua pueden parecer de poca importancia. Sin embargo, a altas velocidades, sobre todo en olas de buen tamaño, la superficie del agua se vuelve bastante dura en el impacto y todas las microcaídas que hagas en una larga carrera de surfista pueden acabar dañándote el cuello.
El surf de alto rendimiento, que implica empujar con las piernas, implica impactos con la parte superior e inferior de la ola y somete a mucha tensión a las articulaciones de las rodillas.
Pero los surfistas principiantes, al tener los pies mal colocados sobre la tabla, también tienen que sobrecargar ciertos músculos y ligamentos para compensar su desequilibrio. En cuanto al banco de arena, no es perfectamente liso y tiene variaciones de profundidad, huecos y protuberancias que sobrecargan las articulaciones.
Calentando hasta el final
Por tanto, se recomienda el calentamiento, sea cual sea el nivel del surfista, para preparar el cuerpo sensorial para las acciones venideras (propiocepción) y mejorar así la adaptabilidad motriz. El objetivo principal es trabajar los músculos y ligamentos de forma progresiva, para evitar distensiones, lesiones y dolores crónicos.
Antes de meterme en el agua o de que mis alumnos salgan, mi calentamiento se basa en gran medida en las técnicas del Tai Chi Chuan. ¿Por qué lo hago? ¿Para comunicarme con los elementos?
En absoluto, aparte de observar el agua, lo que dará lugar a diferentes estrategias, como el lanzamiento o la gestión de las corrientes.
En términos muy prácticos, el taichi presta gran atención a la postura y a la posición de las articulaciones. Los movimientos fortalecen los músculos que mantienen las articulaciones en su sitio y corrigen las malas posturas. Además de calentar suavemente el cuerpo, enseña coordinación antes de una actividad que requiere habilidades muy finas.
El aspecto de “meditación en acción”, la búsqueda de una forma de paz interior en los movimientos relajados del taichi, también permitirá al surfista mantener la calma en el tumulto del océano y reaccionar adecuadamente.
Puedes utilizar el calentamiento tradicional o inspirarte en disciplinas energéticas como el taichi, siempre que calientes antes de entrar en el agua. Tu cuerpo te lo agradecerá, tarde o temprano.
Además, tomarse tiempo para calentar demuestra cierta capacidad de autocontrol, a diferencia del surfista que sale corriendo de la duna, se dirige directamente al agua y se lanza a por todas las olas como un imbécil sin importarle nada. El calentamiento consiste en respirar, relajarse y tomarse su tiempo.


