Secretos para aprender a surfear: la adaptación del homo-sapiens al medio oceánico
Este artículo aboga por un enfoque afinado para aprender a hacer surf, ya que este deporte requiere que los cuerpos evolucionen en un entorno poco habitual: el océano.
Partiendo de esta simple observación: el ser humano es un mono de llanura, una criatura de tierra firme. Situados en un medio acuático, su lenguaje corporal expresará a veces cierta tensión e incomodidad.
Sacado de su entorno preferido, la tierra, y colocado en precario equilibrio sobre una tabla rodeada de agua, los mecanismos de defensa y los reflejos inconscientes se impondrán sobre él y perturbarán su aprendizaje del surf. Sólo un observador externo puede hacerle consciente de estas reacciones atávicas. Se trata de un paso saludable, porque todos estos automatismos resultarán improductivos y producirán exactamente el efecto contrario al deseado.
En efecto, los reflejos de supervivencia que consisten en agarrarse, refugiarse en la parte trasera de la tabla o buscar apoyo en el suelo conducen a toda una serie de errores posturales que impedirán al principiante levantarse sobre la tabla. Identificar el origen de estos problemas y trabajar la relajación, una forma de dejarse llevar, ayudará a corregir toda la cadena de errores técnicos que cometen los principiantes.
Así que tendremos que luchar contra el homo-sapiens que existe en todos nosotros, en mayor o menor grado. Porque induce reacciones desadaptativas, guiadas por el miedo a caer al agua, el miedo a plantar la nariz de la tabla, el miedo al movimiento del agua y de las olas al contacto con la tabla.
Un instructor de surf con un poco de experiencia podrá identificar estas tensiones irracionales del cuerpo y sustituir los malos reflejos por movimientos técnicos adaptados a la disciplina del surf. A partir de ahí, el progreso será mucho más rápido que con un enfoque puramente mecánico de la técnica.
Para saber más, tendrás que dar el paso y tomar una clase de surf con Ki Surf School, para disfrutar de un enfoque hedonista y antiestrés adaptado a cada persona.


